UNA MUJER DE ARMAS TOMAR
Por Agustín Seijas
Para la Revista Presente
Fotos: Patricio Pérez

Patricia Bullrich tiene coraje, se le nota en su mirada firme y en el tono de sus palabras, no intimida pero marca presencia. Desde la trinchera del Ministerio de Seguridad de la Nación está librando una batalla casi personal contra el narcotráfico.

En temas de narcotráfico, claramente la Argentina no es sólo un país de tránsito sino un mercado consumado; es por ello que la Ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich, está librando una batalla aguerrida para cumplir uno de los objetivos que la gestión de Mauricio Macri se ha puesto como misión: acabar con los narcos. PRESENTE tuvo un encuentro con la Ministra en el que se profundizó sobre este tema y tomó nota del panorama general en el que se encuentran las fuerzas de seguridad en nuestro país. Asimismo, conocimos la mirada de esta funcionaria pública que ha rendido cuentas en diversos cargos a lo largo de su extensa carrera política.

 ¿Qué es ser un político responsable?
Un funcionario responsable es el que cuando desarrolla una tarea se siente capacitado para llevarla a cabo y no ha tomado un puesto en el que no está a la altura. Sigue la función de manera eficiente, generando tiempos concretos para la resolución de cada uno de los programas y las políticas que se plantea desarrollar, administra bien el dinero de la gente que tiene que administrar y trata de conseguir los objetivos generales que el gobierno se plantea en la materia.
¿Y lo estás logrando?
Yo creo que, paso a paso, nosotros nos pusimos un objetivo, que es luchar contra el narcotráfico y todos los delitos complejos que tiene la Argentina. No estamos ocupados de la seguridad cotidiana o preventiva porque eso es materia de las 24 policías que tiene el país. Y vamos trabajando en la organización de respuestas a estos delitos. Esto implica muchas cosas porque no es solamente pensar de manera aislada el delito sino de cómo mejorar las instituciones que trabajan en la seguridad, cómo interrelacionarse con la justicia, cómo lograr que los funcionarios desarrollen sus estrategias de corto, mediano y largo plazo, que todos sigan el ritmo de la gestión. Pero creo que sí, vamos encaminados. Es difícil decir que en un año y medio el objetivo está logrado, lo que nosotros sí podemos decir es que vamos por el camino correcto. Estamos cambiando la política criminal hacia donde la queríamos cambiar, que es una política dedicada mucho más a las víctimas y a proteger a la sociedad que al victimario, que todas las leyes que ha votado el Parlamento, enviadas por el Poder Ejecutivo, van en esa dirección, que estamos desestructurando a las  organizaciones criminales, tanto de narcos como de tratas de personas u otros delitos federales. En otros programas que tenemos, como Violencia en el Fútbol, estamos logrando resultados bastante exitosos, y una interrelación muy positiva con todas las provincias, lo que nos permite ir llevando estrategias concomitantes de seguridad, es decir, para comparar algunos temas: del año pasado a éste, logramos bajar un 9% los homicidios, un 6% los delitos generales del país, eso es focalizarse y cumplir con metas concretas.
¿A quién le rendís cuenta de tu trabajo?
Primero, tengo un sistema de tablero de control, donde voy analizando todos los pasos que el ministerio, en todas sus áreas, desarrolla y eso va marcando como estamos en el desarrollo de cada una de las materias. Luego, tengo un miembro de la Jefatura de Gabinete que atiende específicamente este ministerio, y mensualmente tengo una reunión de seguimiento de la gestión con el Presidente de la Nación, donde vamos mes a mes llevándole las políticas, las acciones que desarrolla el ministerio.
¿Por qué considerás que te eligieron para este cargo?
A mí me parece que en este cargo hay que tener mucha decisión de cambio, de lograr cambiar las cosas que se hacían de determinada manera. Es un mundo en el que hay muchos problemas, porque nosotros lidiamos con un delito que el objetivo fundamental que tiene es corromper y meterse en el Estado. Hay que tener mucha honestidad y valentía para desarrollar esta tarea, no tener miedo y ser muy obsesivo en las decisiones y en los cambios que se quieren llevar adelante.
¿Cuáles son las acciones que estando en la oposición criticabas y ahora, desde la gestión, descubriste que realmente eran muy difíciles de cambiar?
La verdad es que es difícil plantear, de un gobierno a otro, una crítica muy específica en los temas de seguridad, porque la seguridad no tiene solamente un componente gubernamental, tiene muchos componentes. Lo que pasa es que yo ya fui ministra, entonces de alguna manera eso me dio a mí una experiencia previa entre lo que uno puede pensar en lo que se va a hacer, cuando uno nunca fue funcionario y cuando uno ya lo fue. Entonces te sorprendés menos, sabés que lleva tiempo, que la ejecución del presupuesto es difícil, que hay insistir mucho sobre un tema para cambiarlo. Pero yo pensaba que se podía pelear mucho más contra el narcotráfico y lo estamos demostrando.
¿Por qué crees que no se estaban haciendo y ustedes si las pueden llevar a cabo?
Porque este ministerio estaba muy ligado a la Ciudad de Buenos Aires, era más un ministerio de la ciudad que un ministerio nacional. Yo creo que el haber transferido la policía nos dio una profunda especialización en delitos complejos y, por otro lado, al dejar la seguridad preventiva, el día a día de la ciudad, en el campo de acción de la comisaría nos permitió apuntar todos los recursos donde teníamos nuestro objetivo primordial, el que fijó el Presidente de la Nación, la lucha contra el narcotráfico. Entonces cuando vos tenés un objetivo tan claro, tan concreto, hace que vos puedas focalizar y concentrar a todas las instituciones que tenés a tu cargo en ello.
Durante mucho tiempo se dijo que Argentina era un país de tránsito del narcotráfico, a las claras es mucho más que eso.

Cualquier argentino sabe que no es un país de tránsito y por eso siempre sonó tan falsa esa afirmación. Porque en la Argentina hay un sistema de comercialización totalmente completo: importación de drogas ilegales, acopio, distribución, transporte, comercialización, venta mayorista y minorista, exportación. Y tenés muchos puntos de distribución en la Argentina, algo de elaboración, algo de “cocinas o laboratorios”. Entonces si fuera sólo de tránsito vos tenés que obturar dos vías, por dónde entra y por dónde sale. Sería fácil, pero cuando vos lo tenés diseminado por todos lados y sistemas armados, es difícil. Te podés encontrar las maneras más ocurrentes de transportar la droga.
Tampoco son tan ocurrentes, los narcos no inventaron nada que no hayamos visto en alguna serie de televisión, quizás me las puedo imaginar yo que no soy demasiado creativo, ¿qué es lo que les impide ir directamente a donde están las cocinas de los narcos, los desarmaderos de autos, los burdeles de explotación sexual, entre otros antros.
Lo estamos haciendo, pero lo que pasa es que nosotros tenemos un recurso escaso. Las fuerzas federales no tienen un despliegue territorial como para estar y llegar en cada uno de los kioscos donde se vende, o en las cocinas que pudiera haber. Nosotros toda la información que tengamos, la investigamos y llegamos al fin de esa investigación. Pero para eso hay distintos niveles, una cosa es lo que se llama el narco-menudeo y otra cosa es las narco-organizaciones, nosotros estamos más a cargo de éste último, el narco-menudeo lo investigan más las policías provinciales, que son las que tienen que ir al lugar que está cerca de la escuela y que quizás es conocido por todos. Nosotros tenemos una cierta capacidad y la utilizamos al 100%. Después tiene que haber un acompañamiento de las fuerzas provinciales porque hoy en día el delito lo que tiene es una alta movilidad, y una de las cosas que nosotros estamos logrando y de la cual nos ponemos contentos, es que los narcos no se enteren que vamos a ir. Porque muchas veces ocurría que cuando llegaba la policía ya no había nada, ellos mismos se mudaban porque todo el mundo lo sabía, o había alguien de la cadena, que puede ser un político, un juez o un policía que les avisaba. Para darte un ejemplo, lo que pasó en La Salada se intentó muchas veces antes pero cada vez que llegaban no había nada, se levantaban los puestos, se llevaban la ropa que tenía marca falsa, no había dinero. ¿Y cuál fue a clave para lograrlo? Que eso se mantuvo en total y absoluto secreto. Lograr que no haya filtraciones, que sea secreto, que las fuerzas que vos vas a llevar, que son muchas, mantengan un compromiso fuerte para no filtrar las informaciones, esa es la base.
¿Entonces la solución es acabar con los “topos” y asignar mayores recursos?
Mirá, no sé si eso aplica a todos los delitos. Hay casos inesperados, el asesino violador que viola a su vecina y la mata. No lo podés prevenir a menos que hayas tenido una información previa de que había antecedentes en esa persona.
Pero si se puede prever a un violador que sale bajo fianza y termina violando o matado a su antigua víctima.
Pero para eso encontramos una salida, haber cambiado la ley que le permitía a esa persona salir a mitad de la condena. Y ahora esa persona va a cumplirla en su totalidad. Ahora vamos a presentar otro proyecto de ley que plantea que es si una persona, al terminar su condena, no está en condiciones psíquicas para salir a la calle y no volver a reincidir, no saldrá y tendrá un sistema de resguardo, que no será la cárcel porque se agotó su pena sino que será un lugar adecuado para que no vuelva, porque su condición le podría hacer repetir el mismo delito por el que cayó preso. Esas son cosas importantes que nosotros hemos cambiado y están pensadas para proteger a la sociedad.
Volviendo al tema del sigilo como herramienta clave para poder acabar con el delito, hace unos días en los periódicos se publicaron algunos detalles de los vehículos blindados presidenciales. ¿No es una sobrexposición de información que me permitiría eventualmente saber cómo traspasar ese blindaje?
No creo que los periódicos tengan los datos fehacientes, creo que inventan. Esa información se ha mantenido completamente a resguardo, y si alguien dijo qué laminado tiene el auto presidencial, me parece que están queriendo decir que saben lo que desconocen.
¿Cuál es tu opinión sobre la presencia constante de fotos –algunas en la intimidad de su hogar- de algunos funcionarios públicos, incluido el Presidente de la Nación?
Eso es una locura. A mí me parece que no tiene que pasar. Hay nuevas maneras de comunicar. Por ejemplo, yo no tengo ninguna foto de nadie de mi familia en ninguna red. Alguna que otra de mi marido solo, pero de nadie más. Porque creo que no lo tengo que hacer y no lo hago. Mi marido sí, porque muchas veces él va a lugares públicos y lo conocen.
¿En qué estado está el armamento y la infraestructura de las fuerzas de seguridad en general?
En seguridad uno tiene dos cosas: una es como una especie de stock que todos los años vos tenés que tener y renovar, que es el parque automotor, el parque aéreo, el armamento, los uniformes, las municiones. En esos campos hay que realizar una inversión anual. Y después existen proyectos que vos podés realizar, temas más ambiciosos, como lo que estamos haciendo en la frontera con el tema de los radares y puntos de control. El país tiene ciertas limitaciones presupuestarias, entonces vamos pasito a pasito renovando. Hicimos una gran inversión en la gente, cambiamos la cantidad de meses con la que los miembros de las fuerzas se formaban, porque recibimos oficiales con muy pocos meses de formación, eso también es importante. Históricamente eran nueve meses de formación pero cuando recibimos el ministerio se habían bajado a cuatro meses; bueno, ahora volvimos a los nueve de siempre y eso implica una inversión. También estamos haciendo un modelo de formación permanente. Tuvimos una readecuación salarial de las cuatro fuerzas federales, otra inversión muy importante que hizo el Gobierno Nacional. Ahora estamos tratando de mejorar los lugares de trabajo, no solamente pensar la tecnología que van a usar, sino también pensar en el medioambiente en el que trabajan.
¿Tuviste la libertad de armar a tu equipo de asesores y colaboradores o te fueron impuestos?
Pude armar todas las áreas, los expertos en narcotráfico, en despliegue territorial y organización de las fuerzas, los que trabajan sobre logística y sobre compras. Así que es un equipo amplio que está bastante aceitado, al que lleva su tiempo ponerlo a trabajar al mismo ritmo y es por eso que mantenemos semanalmente reuniones de gabinete. Eso nos asienta como equipo. Al mismo tiempo, yo tengo reuniones con los equipos completos de cada secretaría para llevar un seguimiento de la gestión.
¿Las fronteras de la Argentina están seguras?
Uno no puede estar tranquilo nunca en el Ministerio de Seguridad, pero estamos atentos, cuidando cada uno de los pasos, controlando a cada persona que entra al país. Pero decirte que las fronteras están totalmente seguras es algo que vamos a lograr en un tiempo.
Por lo general, cuando hablamos de narcotráfico muchas veces las consecuencias estallan sobre la juventud perdida, que está en la calle o malgasta su tiempo en lugar de aprovecharlo en alguna actividad productiva como el deporte, los estudios o el trabajo. ¿La implementación de algún tipo de servicio militar o de trabajo social obligatorio podría ayudar a revertir en alguna medida a los jóvenes que están sin rumbo?
Creo que el servicio militar no. Ahora, creo que todo tipo de espacio, que pueda ser espacio de contención donde pueda haber un lugar donde los chicos aprendan una rutina, una disciplina, se levanten y tengan que estudiar o aprender un oficio, eso podría servir. Pero el servicio militar creo que es algo obsoleto, yo creo que los chicos que no estudian ni trabajan, que están en la calle, tienen un contacto con la posibilidad de acceder a la droga mucho más grande que un chico que se levanta, va a la escuela y tiene cierta rutina. La rutina nos ordena a todos, es como cualquier equipo. Si yo llegara al ministerio al mediodía, mis colaboradores copiarían ese mal hábito.
Hay una escena de la que me gustaría escuchar tu versión en primera persona. La que tuvo lugar durante el operativo realizado por Gendarmería y Policía Federal en la villa 1.11.14 del Bajo Flores, en ocasión de un discurso que ibas a dar luego de incautar un alijo de droga. Un hombre en estado de ebriedad se subió a un árbol muy cerca tuyo y no lo podían bajar. Inmediatamente pensé que hubiesen hecho las fuerzas de seguridad israelíes o norteamericanas ante un potencial agresor. ¿Cuál fue tu sensación y qué fue lo que hicieron al respecto?
Yo no sé si la policía de otro país lo hubiera bajado. Acá lo hicieron profesionalmente. Es que más allá de la mí sensación, había que cuidar a la persona porque estaba en un estado de ebriedad muy profunda, y si subían miembros de alguna fuerza de seguridad existía cierto peligro de que se rompiera el árbol y que la persona se cayera. Entonces, fue un especialista en negociación y habló con él, fue interesante la experiencia. Le dijo: “¿A vos dónde te gustaría ir?”, y el hombre le empezó a contar que a él le gustaría volver al pueblo en el que había nacido, y finalmente el negociador de la Federal, hablándole sobre el pueblo y la familia, logró bajarlo.
¿Considerás que el pueblo te agradece La Ley Antipiquete que propusieron conjuntamente vos y Marcos Peña? ¿Es un tema que al trabajador, al que se ve entorpecido a diario para moverse por la ciudad, lo tenía agobiado?
Yo creo que sí, lograr una convivencia en la calle, que hoy veamos que los grupos piqueteros estén diciendo “salgo a la calle, pero no corto la calle” es una victoria. Una victoria política donde nosotros fuimos actuando de tal manera que se legitimase nuestra acción y se deslegitimase la acción de esos grupos. Entonces había que llevarlo a ese punto, hasta que al final, tanto la sociedad como el periodismo empezaron a decir “actúen, hagan algo”. Que yo lo dije en un momento en un programa de televisión y medio que dijeron: “¿Qué está diciendo?”, y yo dije: “Actuar tiene consecuencias”. Uno va con hombres y mujeres de Prefectura a un lugar y puede haber consecuencias. Uno trata de que esa consecuencia sea la menor posible, pero que también se respete el derecho. Y creo que la imagen de hoy de piquetes que son sin cortes, me parece que es un salto de calidad importante.
Eras buena jugadora de hockey, incluso tuviste la oportunidad de ir a la Selección Nacional, y cambiaste aquello por la política. ¿Nos hemos perdido a una gran jugadora o nos convenía aprovechar tus aptitudes como funcionaria pública?
Era muy buena jugadora. Pero me dediqué a la política desde muy joven. Mirá, como jugadora de hockey me la jugaba, me tiraba al piso, llegaba a todos lados. Bueno, lo mismo que hago acá, no siento que los desafíos me hayan puesto en un lugar de “no puedo”, entonces creo que es una manera de tomar las cosas y la vida, y seguramente en hockey me hubiera ido muy bien, pero bueno, elegí otro camino y soy feliz.

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